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Mostrando las entradas con la etiqueta club hem

Mario Bellatín, El libro, la mola, el monstruo

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  Los grandes maestros de la literatura (Mario Bellatin entre ellos, y en primerísimo lugar) nos enseñaron que la literatura de verdad se reconoce en el instante mismo en que anuncia su desaparición, que el poema se reconoce en el momento en que niega tres veces su propio nombre. Los nombres no importan, y allí está el doctor Olaf Zumfelde de la Universidad de Münster con su ramo de Flores en la mano para que nos preguntemos, junto con este texto extraordinario que Bellatin nos regala: “¿Será la misma escritura, vuelta a realizar / una y otra vez?” Este Libro que es al mismo tiempo Mola, Niño, Monstruo, Mutante y asmático (respira con dificultad, entrecortadamente, pero respira), como la pipa de Magritte nos dice: “Escritura: «desconfía todo el tiempo de / la lengua»”. Mario Bellatin explora en este Libro, en esta Mola, en este Monstruo, las incertidumbres voluntarias y anuncia que llegará un día en que la propia imagen con el nombre que lleva será desidentificada por l...

Ariel Luppino, ¡Paraguayo!

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  Ariel Luppino ¡Paraguayo! Club Hem Por lo visto, únicamente en las zonas no iluminadas, escondidas, invisibilizadas, ajenas a algún lenguaje oficial, es posible la búsqueda de la Palabra Guía. Del Gran Libro que dé voz y guía a nuestro propio destino. El Hombre Arrepentido, Martillo, su mensajero, harán posible la existencia de una cosmogonía tan exótica como nuestra, única, en la cual cabe hasta el más extremo Panteismo, Inmolación, Resurrección y Vidas Paralelas que, de alguna manera, pueden delinear un imaginario de fin del universo en el que estamos sumidos desde hace tanto sin siquiera advertirlo. En la línea de los genios secretos como Saenz, Cronwell Jara y su mítico Montacerdos, Luppino logra crear la mitología propia que tanto estamos aguardando. Mario Bellatin       Podés comprarlo por acá!

Gabriela Borrelli Azara, Vidrio

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Gabriela Borrelli Azara Vidrio Club Hem Laura está atrapada entre los treinta días que le quedan hasta el juicio y en los pasos que cuenta para capturar ese espacio hostil que la deshumaniza. Laura usa medidas humanas: Los pasos que salen de ese cuerpo que le usurpan y violentan una y otra vez mensuran el mundo de la cárcel que habita. Su única certeza es un amanecer con Luis muerto a cuchilladas y el cuerpo amado de Lorena desnudo junto al suyo. Entre ese pasado cercano que no logra recordar y el futuro que se le viene encima, está su propia amnesia y el silencio de Lorena que le imposibilitan saber qué pasó. El cuchillo que ha pasado de ser el souvenir de los momentos más disfrutados, la Feria de Mataderos, los asados, las comidas compartidas con Lorena, se resignifica como arma contra el cuerpo de Luis. El propio cuerpo, condenado al encierro en el penal de mujeres, se resignifica ante los signos de un embarazo que progresa. Laura necesita sobrevivir esos treinta días para c...