Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta mansalva

Cecilia Pavón, La libertad de los bares

Imagen
    “¿Qué tipo de magia hace Cecilia Pavón para escribir como si no escribiera? ¿O será que realmente –como ella misma insiste– no escribe? ¿Y si no escribe qué hace? Porque algo hay que hacer para llenar una página que después le va a llegar a un lector que espera recibirla como literatura.” “Cecilia se abre al lector en un gesto de intimidad éxtima con el que parece decirle: ‘mirá, yo estoy adentro de mis cosas que están afuera de mí’. Y si el lector acepta la consigna, se encontrará frente a frente con la literatura. Porque salirse de los límites del yo para no escribir escribiendo es salirse de los límites de la literatura para que los otros la reencuentren en cada acción, en cada objeto.”   Tamara Kamenszain   Podés comprarlo por acá!      

Donna Haraway, Manifiesto Cyborg

Imagen
    Donna Haraway usa la figura de le cyborg para movernos, para ir más allá de las limitaciones en las que nos empantana la teoría binaria del género. Lo que busca en su feminismo, y deja plasmado en este texto, es modificar las supuestas teorías objetivas de la ciencia y de la política como las conocemos. A 35 años de su publicación, el  Manifiesto Cyborg  es un hito en el desarrollo de los feminismos, incluso para los feminismos contemporáneos. Este texto nos llama a ser una resistencia deseante, a habitar un feminismo cyborg en lucha contra el lenguaje que alberga la idea de comunicación perfecta, contra el código que traduce todo a un lenguaje universal, que todo lo ve desde ningún lugar. Contra la abstracción totalizante machista, metáfora situada feminista. Larisa Zmud   Podés comprarlo por acá!      

Facu Soto, Ioshua. La biografía

Imagen
   Facu Soto Ioshua. La biografía Mansalva Yo nací en Libertad, me crié ahí. Libertad es un barrio muy pequeño perdido dentro de Merlo. Es una zona semi rural, el último cordón del conurbano. Cuando yo nací era un campo con apenas cuatro ranchos y un par de familias nada más. Ahí me crié. Después se urbanizó un poco más, empezaron a llegar más vecinos y más casitas y todo empezó a mejorar. Yo no puedo decir que haya sido dañado por la homofobia en el barrio; porque siempre fui un pibe común y corriente. Yo siempre era un problema porque me juntaba con los peores y no estaba en ese lugar vulnerable de ser la mariquita del barrio, la que todos se burlaban o le gritaban cosas desde la esquina. Me han gritado estupideces, pero así mismo me paraba. Y si me han dado una mano en la cara, bueno, yo también tengo dos y me he defendido; y he impuesto respeto. Exigí el respeto que yo merecía, y sentía que era el que debían darme. Nunca me creí eso de que el puto tiene el no...